Para la realización de mi proyecto personal sobre uno de los monumentos trabajaré con la Mujer del siglo XXI. Entre las diferentes características de éste, dejando de lado los estereotipos femeninos más que manidos, desde el inicio llamó especialmente mi atención su localización y tamaño. En primer lugar, se encuentra en una plaza más o menos amplia pero está colocado bajo unos árboles y es prácticamente engullido por las ramas y hojas que le rodean. El tamaño del pedestal es bastante superior al de la escultura, haciendo que esta parezca de un tamaño ridículo. Así, aún estando en un lugar bastante concurrido de Granada pasa prácticamente desapercibida.
A este sigilo se le sumaron otros tantos factores. No hay información acerca de su autora en lugar alguno. No hay gran información acerca de su inauguración, ni muchos otros datos en general. Parece que floreciese un 8 de marzo como por arte de magia y hubiese quedado olvidada sin más. Hasta 2005, que fue robada con vistas a ser vendida al peso. La policía la encontró dos años más tarde, en 2007. Y, como colofón final a mi proceso de investigación acerca de este monumento, durante la celebración navideña de este pasado año la cofradía de la Oración de Nuestro Señor en el Huerto de los Olivos colocó delante suya un puesto de dulces de las Comendadoras de Santiago.
Y es que no hay un símbolo más claro por parte del sector político de progreso, igualdad y demás palabrería que suelen asociar al "género" y a la "mujer" que colocarle un monumento a la Mujer del siglo XXI, pose relajada de danza y maya de baile bien vestida, un 8 de marzo entre unos setos.
Por todo ello, me gustaría jugar con lo que se muestra, lo que no se muestra y el cómo se muestra. Hacer hincapié en distintos aspectos relacionados con "la mujer del siglo XXI", las "políticas de género", el aborto y nuestra sociedad en general... poniendo en escena a esta bailarina fantasma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario